Ser Madre - Esposa Maravilla
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Ser Madre

Las que son madres pueden entender que tener un hijo (aunque no sea biológico) es algo que nos marca la vida al punto de que podemos decir que nuestra vida se divide en dos partes: antes de ser madres y después de ser madres.

Esta semana reflexiono sobre cómo convertirme en mamá revolucionó mi vida y más aún al convertirme en MADRE DE GEMELAS.

Esperando su llegada

Recuerdo que la semana antes de su nacimiento, mientras le dábamos los últimos toques a lo que sería su cuarto, poníamos la ropita en sus gavetas y acomodábamos los pañales, no tenía la más mínima idea de lo que me esperaba, digo, eso lo puedo decir ahora porque en aquel momento pensaba que lo tenía todo bajo control y que sería pan comido.  En mi mente ya tenía el A, B, C de los bebés bien definido: Cambiar sus pañales, pegarlas a la teta cuando lloren y acostarlas a dormir, pero en la realidad no fue tan facil como pensaba.

Comentarios de la gente

Estaba tan feliz con mi embarazo que me molestaba la gente que me decía, “duerme ahora que cuando nazcan no vas a poder descansar” y pensaba: “¿Pero qué le pasa a esta gente?” Pueeesss, tenían razón, Ok, lo admito ¡11 años después todavía no puedo descansar!… Bueno, al menos no como antes.

Naúseas de Gloria

De mi embarazo recuerdo las náuseas de gloria, sí, me gocé todos los malestares del embarazo.  Aún recuerdo estar agachada abrazando al inodoro y sonriendo porque cada síntoma era un indicio de que algo maravilloso estaba ocurriendo en mi interior, un milagro por el que esperé mucho tiempo.

Sus movimientos

Por otro lado era hermosamente terrorífico sentir cuando se movían esas dos muchachitas a la vez por toda mi pancita o me presionaban el diafragma hasta dejarme sin aire pero en general me observaba hermosa y llena de energía durante las 36 semanas que duró su gestación.

Su llegada…

Pero cuando las vi por primera vez me sentí llena de… miedo, no les voy a mentir, sentí mucho amor, asombro y pánico a la vez.  No podía creer que esas dos hermosas muñecas de porcelana, que lloraban tan fuerte, habían salido de mi interior y que de ahora en adelante su vida dependería de mí.

Esposo Maravilla

Las amanecidas, las ojeras y mi llanto sin razón (gracias a las hormonas) eran la orden del día pero gracias al «Esposo Maravilla» todo pudo ser más fácil y mano a mano nos adentramos en el mundo de los «Padres Primerizos», lo único que le faltó hacer fue lactarlas pero estuvo envuelto en todo lo demás y las celaba (y aún las cela) con su vida.

Cambios y más cambios

Entonces «la cosa se puso bien sabrosa» en mi hogar ya que todo cambió súbitamente y mucho antes de lo esperado comenzamos a ver unas pequeñas duendes caminando por la casa, trepando muebles y pareces, apareciendo en todo momento e invadiendo el espacio de pareja, la privacidad al ir baño, el tiempo libre (que todavía lo ando buscando) y mis hábitos alimenticios, entre otros.

Experiencia transformadora

Ser madre es como si repentinamente te cambiaran un chip en el cerebro y dejas de vivir unicamente para ti, el bienestar de tus hijos se convierte en tu meta y prioridad. De este modo mis intereses cambiaron, pasé de leer revistas Cosmopolitan y días de spa a una busqueda insaciable por los temas de infantes y maternidad.

Descubrí los cargadores de canguro, cojines de lactancia, esterilizadores de botellas, los trucos para lograr que durmieran toda la noche, el “multitasking” y el amor incondicional…

Aprendí que todo lo demás puede esperar y que el mundo se ve más bonito si lo miro a través de sus ojos…

Cuando estaba embarazada deseaba dar a luz para por fin ver sus caritas pero les confieso que hay veces en que quisiera meterlas de nuevo para protegerlas del peligro, para evitarles decepciones y sufrimientos o que descubran lo dañada que está la sociedad que les rodea… para que nadie me robe su corazón.

Hoy, en su cumpleaños número 11 les canto como dice la hermosa canción de Tercer Cielo: “Ojalá pudiera pedirles que ya… Por favor no crezcan más”. Pero debo entender que son de la vida y sus pétalos hermosos se abren para inundar este mundo de su fragancia, dulzura y amor.

Mis maestras, mis heroínas, mis luceros… No cambio esto por nada, el día de su nacimiento descubrí un maravilloso universo de magia, alegría y color. Ese día nació una nueva versión de mí que me hace querer ser una mejor persona desde que abro los ojos cada mañana para que me vean como un ejemplo a seguir aunque siendo sincera, es mucho más lo que ustedes me han enseñado a mí.

IMPORTANTE RECORDAR

No hay duda de que convertirnos en mamás nos cambia la vida sin embargo el enfoque de este blog es sobre «Ser esposa y madre pero sobre todo… MUJER», y ya lo han podido ver en los pasados escritos. Más adelante les cuento sobre cómo logré ir balanceando esta realidad en mi vida ya que nunca debemos olvidarnos de que antes de esposas y madres fuimos y seguiremos siendo MUJER y que para que nuestra familia esté bien, nosotras debemos de estar bien primero.

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